De los Ángeles al Gran Cañón por la Route 66

Hace ya tres años de nuestro viaje de 3 semanas en una jucy por la Costa Oeste de USA y aunque haya pasado ya bastante tiempo tenemos muy buenos recuerdos de ese viaje. Por eso cuando una amiga me preguntó si yo elegiría Las Vegas y el Gran Cañón o Miami no lo dudé un momento. Yo me quedo con las Vegas. No por las Vegas en sí, sino porque desde allí se puede ir al Grán Cañón y a muchos otros parques nacionales como el Zion o el Arches o el Horseshoe Bend o Antelope Canyon. Pero para eso hay que ir con tiempo, claro. Al final mi amiga vuela a Los Ángeles y la he recomdado que cuando vaya de los Ángeles al Gran Cañón por la Route 66. No es lo más rápido, pero si lo más chulo. Hay un montón de pueblos (más o menos turísticos) donde parar. Además hay un pasaporte en el que vas recogiendo sellos y al final te dan un certificado de haber completado la ruta 66. Pero bueno aquí van los sitios que más nos gustaron.

 

De los Ángeles al Gran Cañón por la Route 66

 

Calico Ghost Town

Adultos: $8, niños 4-11: $5, menores de 3: gratis

Desde Los Ángeles 230km / 3h

El pueblo fantasma de Calico está antes de que comienze la ruta 66, pero si vais de LA a Las Vegas o el Gran Cañón es una parada indispensable. Este pueblo fantasma se encuentra en las montañas Calico en el desierto de Mojave, California. Fue fundado en 1881 como una ciudad minera de plata. Con sus 500 minas, Calico produjo más de $ 20 millones en plata en un lapso de 12 años. Cuando la plata perdió su valor a mediados de la década de 1890, Calico perdió su población. El minero hizo las maletas, cargó sus mulas y se alejó, abandonando la ciudad que una vez les dio una buena vida. Se convirtió en un “pueblo fantasma”.

Calico ha sido restaurado, aunque no todos sus edificios son los originales. Muchos fueron demolidos y reconstruidos como en las películas del Oeste. Los que sí son todavái originales son el salón Lil, la oficina del pueblo, la casa de Lucy Lane, la galería de Smitty, la tienda principal y el salón Joe. En un día caluroso no hay nada como tomarse un granizado en la terraza del salón Joe.

Además de deambular por el pueblo fantasma, se puede visitar una mina y el museo, montar en el tren minero, entrar en una casa con ilusiones ópticas y, por supuesto, tomarse algo y comer en un salón del Oeste. Con niños es sin duda un plan chulo.

 

Oatman

Desde Calico 265km / 3h

Oatman fue nuestra última parada en la ruta 66 (la hicimos a la inversa, del Gran Cañón a Los Ángeles) y fue la parada que más le gustó al peque. Este pueblo es una auténtica ciudad del viejo oeste por el que deambualan burros “salvajes” y en el hay tiroteos escenificados. Los burros están acostumbrados a los turistas y a comer de la mano. Son los descendientes de los burros que fueron abondonados cuando la ciudad dejo de ser un centro minero.

 

Cool Springs

Desde Oatman 14km

Cool springs es una gasolinera restaurada, que ahora además tiene un museo y una tienda de regalos. El tramo de Ruta 66 desde Oatman a Cool Spring es de los más escénicos.

 

Kingman

Desde Cool Springs 32km

Nosotros pasamos la noche en Kingman y visitamos la central eléctrica, que ahora es el centro de visitantes. Aquí fue donde nos dieron nuestro certificado de haber completado la ruta 66. Nosotros empezamos la ruta al revés. Fuimos del Gran Cañón a Loa Ángeles y en Williams, el primer pueblo en el que paramos, nos dieron un pasaporte. En este pasaporte te van indicando los tramos todavía existentes de la ruta 66 y los lugares donde tienes que parar para conseguir un sello. Cuando consigues 7 sellos, te dan el certificado de haber completado la ruta. Nosotros la verdad es que no habíamos buscado información de antemano para este tramo y el pasaporte nos vino muy bien porque te v llevansdo a los lugares más carácterísticos. Así es que si habéis empezado la ruta 66 desde Los Ángeles, id al centro de visitantes de Kingman para que os den el pasaporte.

En Kingman además de la central eléctrica, hay una locomotora a vapor, un museo del ferrocarril, el museo mohave de historia y arte y don viñedos entre otras atracciones turísticas.

 

Hackberry General Store

Desde Kingman 46km 

Cuando el calor aprieta no hay nada como una parada en Hackberry General Store para tomarse una coca-cola bien fría. aquí no te dan latas sino botella de las “antiguas”. Pero Hackberry General Store es quizás más conocido por el Corvette convertible rojo de 1957 que está aparcado en la puerta

Hackberry General Store estaba operado por el artista Bob Waldmire, que recorrió la Ruta 66 en su minibus Volkswagen de color naranja de 1972. Bob fue la inspiración de Fillmore en la película Cars.

Grand Canyon Caverns

Desde  Hackberry General Store 58 km

Las cuevas del Gran Cañón son las cuevas secas más grandes de los Estados Unidos, están entre 200 y 300 pies debajo de la superficie, y son accesibles a través de un ascensor. Nosotros cuando estuvimos aqui justo acababa de empezar la visita guiada y para la siguiente hubieramos tenido que esperar casi dos horas. Así es que al final no bajamos. De todas formas, el exterior tiene una gasolinera con coches antiguos que también recuerdan a los de cars.

Seligman

Desde Grand Canyon Caverns 40km

En Seligman es donde nació la histórica Ruta 66. En 1987, gracias a Angel Delgadillo se formó La Asociación de La Ruta 66 de Arizona y se empezó a popularizar el conducir esta ruta de nuevo. Él convirtió su barberia en tienda de regalos y centro de visitantes. Hoy todavía se puede ver la silla donde antiguamente atendían a los clientes. Si queréis comprar un recuerdo de la ruta 66 aquí seguro que lo encontráis.

El otro punto de interés en Seligman es Snow cap drive-in. Juan delgadillo construyó este drive-in utilizando principalmente restos de madera obtenida del deposito ferroviario Santa Fe. Con una decoración un tanto peculiar y un menú con un toque de humor (hay “hamburguers without ham”, “dead chicken” y “cheeseburger without sheese”) es un sitio que no debe saltarse de la ruta 66.

 

 

 

Williams

Desde Seligman 69 km

Williams es el último pueblo en la ruta 66 antes seguir hacia el Gran Cañón (bueno es el primero si venís desde el otro sentido). La verdad es que más que un pueblo es una ciudad y al igual que muchos otros, tiene un centro histórico en el que las fachadas y la decoración es propia de la ruta 66.

Hay varias atracciones turísticas para aquellos que vayan con tiempo como por ejemplo el tren a vapor del Gran Cañón, o Bearizona Drive-Thru Wildlife Park. La oficina de turismo tiene 66 cosas que hacer en Williams. Por aquel entonces, Liam todavía era pequeño. Si volviesemos ahora seguro que intentaríamos montar en el tren 🙂

Grand Canyon Village

Desde Williams 96km

Los últimos 96km y habréis llegado al Gran Cañón. Si os entra hambre por el camino, podéis parar en the flintstone bedrock city, un sitio ambientado en los picapiedra y en el que tambíen hay un “parque de atracciones” (la entrada cuesta 5$).

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